viernes, 31 de octubre de 2014

Y me desnudo...

Entre sábanas ajenas fascinado me mirabas y yo frente a ti, me desnudaba como si estuviera a solas y despojándome lentamente de mis ropas, quedó mi piel a merced de tu pícara mirada. Atónito espiabas indiscreto mi húmedo sexo, como si nunca lo hubieses visto.

Embelesado saboreabas cada centímetro de mi piel y “mustiamente”continuaba parada ahí, a dos metros de ti, tocándome aquellas partes que de sobra sé que te gustan… y te provoco y te seduzco, y me gusta observar cuánto es que me deseas.

Enloquecido imploraste que acabara la cruel tortura de no tenerme, de no tocarme y haciendo caso a tu atormentada petición, te aseché como ágil gata encima de tu cuerpo. Traviesa y atrevida rocé mis senos con tu endurecido miembro, sobresaltado emitiste un placentero gemido; besé tu ombligo y mamé tus tetillas y con entrecortados murmullos me dijiste que continuara que no me detuviera… Entonces fue que ataqué tus labios con apasionados besos, delicadas mordidas y ríos de saliva compartida. Sorpresivamente tus manos sometieron salvajes mis caderas, atrayéndome a ti formando vacío. Y gozosos nos hicimos uno, me hiciste tuya y te hice mío una y otra vez sin que nos importara nada. Porque al hacerlo contigo, me siento bella antes que desnuda y aún más deseada que observada; porque jugamos a amarnos, donde yo juego a que NO te quiero y tu juegas a lo PROHIBIDO; porque aunque yo sigo siendo tuya, tu me sigues siendo AJENO.


© Sábado, 02 septiembre, 2006.

Tu silencio...

Seco, hiriente, vacío/
así es hoy tu silencio amor mío/
silencio que aturde, que duele,
que quema/
que confunde los sentidos.
Demencia es lo que siento
hoy amor mío/
Sin tu palabra, sin tu latido/
Sin ti...


© Miércoles, 30 agosto, 2006.

Encuentro...

… llovía afuera, y yo sentada abrazando mis rodillas, desnuda y dolorida después de que me hicieras tuya, y tu cuerpo reposando el cansancio al lado mío. Mirando la lluvia golpeando la ventana de aquella cabaña, solo pensaba cómo es que había llegado hasta ese maravilloso lugar, entre grandes y olorosos pinos, tierra húmeda y encima de un cuerpo que casi no conocía. Ahora me encontraba ahí, todavía húmeda y penetrada, después de lo inmensamente gozado…

Hice arribo a una ciudad completamente desconocida, bajé mi maleta llena de emociones encontradas porque te iba a ver por primera vez. Entre sonrisas nerviosas y manos sudorosas, me encontraba ahí sentada sobre mi equipaje, esperándote y sin saber qué esperar al mismo tiempo. Distraída dentro de mis pensamientos, levanté mi rostro queriendo reconocerte entre las personas que al igual que yo, esperaban. Entre maletas y cuerpos de un lado a otro, te paraste enfrente de mí y sonriéndome me dijiste: “Claro que eres tú”, a lo que solo pude responder: “Si yo soy”. Ofreciéndome tu mano me levantaste, sorprendida me recibiste en tus brazos dándome aquel tan anhelado beso del que tanto habíamos platicado.

Dándome la bienvenida, como todo un caballero cargaste mi maleta y tomándome de la mano y sin despegar tu mirada de la mía, nos dirigimos a tu auto. No tardaste en mencionar lo bella que me encontrabas, de los hermosos ojos que tengo y de la dicha que sentías al tenerme ahí, a tu lado. Sin soltar mi mano, tomaste carretera diciéndome que me llevarías al "Cielo", a lo que respondí: “Llévame a donde tú quieras, mientras tú estés conmigo”, frase que te hizo estremecer, apretando tiernamente mi mano. En ese momento, solo pensaba que no me había equivocado, que el estar ahí con él era la mejor decisión que había tomado y que me dejaría llevar sin que me perturbara nada. Estaba dispuesta a disfrutar cada momento y de todo lo que viniera.

Después de un par de horas de camino, de bellos paisajes, de un hermoso lago, de verdes montañas y delicioso olor a tierra mojada, llegamos al lugar más maravilloso que mis ojos han visto. Estábamos en lo alto de la montaña donde se podían tocar las nubes… no me habías mentido, definitivamente estábamos en el “Cielo”. Todavía sorprendida de aquel lugar, bajaste mi maleta y la tuya también, tomaste de nuevo mi mano dirigiéndome a nuestra cabaña destinada. Robándote la llave de tu bolsillo, abrí la puerta y sorprendida de lo que estaba viendo, solo recuerdo que me llevé la mano a la boca; era mi sueño hecho realidad, tal como algún día te lo había platicado: leña recién encendida, luz de velas por toda la habitación y un inolvidable aroma a rosas, y por supuesto, tu y yo.

Sin decir nada más, te miré y te besé como a nadie había besado. Dejaste caer las maletas y abrazados en aquel beso, nos tiramos a la cama y entre tiernas caricias, nos quitamos las ropas quedando totalmente desnudos. Cubriendo mi desnudez con tus brazos, fue solo que dijiste: “Gracias por estar aquí”. Y me entregué a ti, plena, gloriosa y apasionadamente como si estuviese en el "Cielo"... sí, por primera vez.


© Viernes, 25 agosto, 2006.

Si tu deseo...

Si tu deseo es dejarme ir/
Por favor no lo hagas sin llevarte antes mi cuerpo/
Porque mi alma ya desde hace tiempo/
Que no la encuentro…


© Miércoles, 23 agosto, 2006.

Masticando una respuesta...

"Dedicado a mis queridas mustias, que como yo, seguimos solteritas"

Es domingo y me encuentro en la clásica fiesta dominguera en compañía de toda, pero absolutamente toda la familia para festejar los maravillosos y bien vividos sesenta y nueve años, del siempre alegre Tío Chuy, quien se encontraba realmente feliz por la agradable sorpresa.

Entre cazuelas con exquisitos guisos, un antojable pastel de chocolate, una piñata de un desfigurado “Batman” y las, siempre presentes y jamás olvidadas, cervezas bien frías y algunas palomitas amenizaron en breve las conversaciones de los presentes.

La chusca y espontánea celebración transcurría tranquilamente: gritos, llantos, enanos y enanas corriendo de un lado a otro por toda la casa, como recién sacados de sus jaulas, daban al ambiente una extraordinaria e inolvidable convivencia familiar.

Se llegó la hora de la comedera. Con plato en mano, me dispuse a hacer fila y servirme un poco de todo. Como experta malabarista esquivé a cuanto sobrino se me ponía enfrente. Agarrando fuertemente mi ya empezada “bohemia”, me dispuse a buscar, entre las mesas totalmente ocupadas de comensales, un lugar vacío, lugar que encontré exactamente a un lado de mi señor padre, quien se encontraba acompañado entre tíos y tías entrándole duro y con singular alegría a los señores tacos.

Sin contratiempo alguno, hice mi arribo con éxito a la mesa y sin perder más tiempo le llegué al taco de mole, chicharrón verde, huevo rojo y picosas rajas con crema.
Entre que se le mordía al taco y se hablaba de un tema y de otro, de pronto se hizo el silencio… Cabe mencionar que era la persona, por muchos años, la más joven de la mesa, okeyyy. Fue entonces, que entre aquel mudo silencio se soltó la inevitable pregunta hacia mi atragantada persona: “¿y tú mija, por qué no tienes novio?”… Simulé masticar un pedazo de taco que me había llevado a la boca y ganar así un poco más de tiempo para buscar entre mi convulsionado ser, la mejor respuesta. Al no emitir palabra ni sonido alguno, pronto surgió del otro lado de la mesa una voz que dijo: “… porque ya pasas de los treintas y no te conocemos a nadie aún”… Y otra “por cierto, qué sucedió con aquel chico que trajiste a la cena de noche buena, cómo se llamaba?”…

Y yo todavía masticando el mismo pedazo de taco, buscaba desesperadamente entre mi mente, en mi pasado, entre mis recuerdos y mis miedos, las acertadas respuestas a tan inesperado interrogatorio. Me habían puesto frente a la pared de fusilamiento con tanta inche pregunta… A lo que solo pude responder: “Aquel muchacho se llama Xxxxxxx y seguimos siendo amigos. Y no, aún no tengo novio y aunque ya han pasado 31 años, sigo esperando el día a que esa persona me encuentre…”

Continuaron comiendo y yo sigo aquí masticando mi respuesta…


© Lunes, 21 agosto, 2006.

Especialmente para ti...

Cuando tengas sed de mí, háblame/
Cuando te atormenten las dudas, piénsame/
Cuando anheles una caricia, suéñame.

Porque siempre estaré ahí/
Esperando a que me hables/
A que me pienses, a que me sueñes.

Porque siempre estaré contigo/
Y tú estarás conmigo/
Porque soy tuya y tú ya eres mío.

Porque me vi a través de tus ojos/
Y a través de ellos pude ver tu alma/
Es por eso que te pienso a cada momento/
Es por eso que te extraño, como si ya te hubiera perdido.
Porque te he comenzado a querer/
Y necesito volver a verte.


NOTA IMPORTANTE: No se me suiciden que "La Mustia" sigue siendo igual de canija, es solo que quiero compartirles estos pequeños poemas, que en su momento fueron importantes en la vida de su servidora. Espero les gusten y si no, pues ya los leyeron de cualquier manera, jajaja. Reciban BESOS HÚMEDOS...


© Domingo, 20 agosto, 2006.

Te tengo...

Y te tengo y te he tenido en mí/
preso de mis besos, de mis muslos
y de mis manos.
Cautivo del sabor de mi cuerpo/
y prisionero al olor de mi piel.
No sé si te tengo ó es que tú me tienes/
No lo sé...

© Jueves, 17 agosto, 2006.